EL TERAPEUTA

“Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento.”

“De nada sirve curar el cuerpo si no se ha curado primero el alma.”

Hipócrates de Cos

Estas afirmaciones hechas por el que es considerado “padre” de la Medicina que llega a nuestros días suponen, por mi parte y desde PySTIS, toda una declaración de intenciones en lo referente al proceder terapéutico para el abordaje de las patologías y en el restablecimiento del estado de salud en todo lo posible. Es decir, en todo ser humano converge la manifestación de toda una realidad multidimensional, lo que se conoce como “Ser Holístico”; dicho de manera más cercana, siempre hemos escuchado eso de “somos Cuerpo, Mente y Espíritu” (bueno, en realidad el orden sería a la inversa J), y no sólo eso, sino que la manifestación de ello sucede a través de un océano de Emociones. En cierta medida, en lo referido a la Salud, esto no siempre se trata desde esta Visión, dado que podría decirse que aún en una mayoría de la estructura social el concepto vendría a verse algo así como el Cuerpo se lo dejamos a los médicos, la Mente a los psiquiatras y psicólogos, y el Espíritu… bueno, eso se lo dejamos a los curas si acaso.

Sin embargo, como bien se dice, “lo que Dios ha unido que no lo separe el Hombre”. Exacto, así debe ser si queremos abordar con eficacia y resolutividad, no sólo una manifestación de signos y síntomas, sino principalmente y en lo posible, las causas que lo originan. Afortunadamente, esto parece ir evolucionando poco a poco hacia dicha visión total de la realidad humana, tal y como empiezan a dar indicios de ello una cantidad importante del personal sanitario de los sistemas “oficiales” de salud, así como ramas de absoluta base científica como puede ser la Psiconeuroinmunología, entre otras. No obstante, estas disciplinas dadas al estudio e investigación concienzudo de estos aspectos, aunque puedan parecer modernas de reciente creación, en realidad algunas llevan décadas dedicadas a ello, y lo interesante es que, al fin y al cabo, las conclusiones a las que llegan habitualmente sus profesionales son completamente coherentes y conectadas con las bases de la Realidad Holística de la que se hace mención; es decir, el humano como una expresión Espíritu, Mente, Emoción, Cuerpo. En futuras entradas al Blog de PySTIS se tratarán estos temas de manera más profunda, ya que en este momento no es objeto de este espacio tal extensión.

Se quiere destacar lo siguiente y apoyados en la declaración de intenciones del inicio:

“Lo Natural Siempre y en Todo lo Posible”

Pero no hay que confundirse, desde PySTIS no se llama a la confrontación… pues además de ser agotador, es aburridísimo intentar postularse como mejores o peores. Ya se ha mencionado en la sección Acerca de, que Este Portal es un Llamado al Encuentro y a la Integración para la Sanación y buena Salud, porque la Unión hace la Fuerza… lo que parte de la separación sucumbe en debilitamiento, mientras que lo que se une, integra, y con ello su fortalecimiento… intenta separar tu cuerpo de aquello que lo nutre; haz esto y dime ¿te fortaleces o te debilitas?

Las palabras en su origen significan lo que significan, luego con el tiempo hay muchas que terminan variando su significado respecto del original tratándose de acomodar a cada época… supuestamente… o tal vez a la interpretación de a quienes interese. En cualquiera de los casos, y en lo referente a la Salud, entiéndase…

Medicina es Todo Aquello que Cura

Si una persona de repente se encuentra sufriendo un infarto cardíaco o cerebral, tal vez una planta medicinal no sea suficiente para sacar a la persona rápidamente de ese episodio que sufre; mientras que tal vez demuestre mayor grado de rapidez las acciones llevadas a cabo mediante remedios alopáticos… lo importante es lograr el bienestar de la persona lo más rápido y con las menores secuelas posible; no lograr la medalla al mérito por quién actuó en mejor grado. Sin embargo, si una persona se encontrara padeciendo episodios migrañosos frecuentes en su vida, teniendo estos una base hepática de consideración, y para lo cual poca solución se la pueda dar más allá de la prescripción de paracetamol, entre otros, entonces lo que se estará logrando es sobrecargar un hígado que favorecerá la retroalimentación de los cuadros de migraña… así el círculo vicioso está asegurado. O digamos el caso diagnosticado de colon irritable de componente nervioso, ¿solucionará el problema pautar remedios medicamentosos bien potentes y recomendarle a la persona que se relaje un poco? Obviamente, a la persona habrá que abordarla desde una Visión Holística de su ser; de una parte, sin duda, ese tubo digestivo hay que tratarlo con las acciones terapéuticas oportunas para, además de revertir la irritabilidad, producir la adecuada reeducación en su peristaltismo (movimientos intestinales para su buen tránsito digestivo); y aún más, educar para la gestión emocional y así se pueda digerir adecuadamente la vida; esa misma que sin digerir, produce el nerviosismo desmesurado que conlleva a la irritabilidad de su colon que, sin abordar el caso en su totalidad, podría dejar rastros de información en sus células o toxinas sin eliminar en su cuerpo, que con el tiempo derivaran en anomalías aún mayores.

Con Coherencia Evidente, Respeto y Responsabilidad se procede de manera Armónica y en Unión para el Cuidado de las Personas en el restablecimiento de su Salud.

Si Hipócrates, “padre” de la Medicina de occidente, afirmó curar primero el alma para que tuviera sentido la cura del cuerpo, entonces así procedamos. Te presento pues la…

MEDICINA DEL ALMA… BALSAMO PARA EL CUERPO Y TODA HERIDA

– Hygieia –

En la mitología griega, es referida como Diosa de la Curación, la Salud, Limpieza e Higiene.

MEDICINA DEL ALMA Y HOLISTICA

Habitualmente, quien acude a mí, suele venir por la recomendación que alguien le hace. En más o en menos, la persona que recomienda procura explicar en qué consiste el proceder terapéutico con el que se encontrará; esto supone muchas veces ser suficiente para la persona que ha recibido la recomendación por cuenta de sus “males”; ésta viene, expone su situación, y nos ponemos “manos a la obra”. No obstante, en otras tantas ocasiones, por el motivo que sea, no siempre se llega a aclarar del todo las dudas que se pueden despertar en una persona que está siendo recomendada para que se trate de lo que le aqueja. Sin embargo, decidida, se establece el contacto, y surge la pregunta la clave… “pero, ¿en qué consiste tu terapia, qué técnicas usas?”

Sin duda es muy buena pregunta; y a una buena pregunta hay que responderle con buena sensatez. J Mi respuesta suele ser la siguiente: “¿Qué técnicas vamos a usar? De entrada no lo sé. ¿En qué consiste mi terapia? Me dicen que mi terapia debe llamarse la “Terapia del Cambio”; por lo que, ¿quieres un cambio real? Siendo así, entonces la persona que viene, lo primero que recibe es Ser Escuchada; y en esto se halla la clave fundamental que nos va a ir mostrando su camino específico y cuanto es preciso para que resulte beneficioso… No siempre vale lo mismo para todo y para todos, porque cada persona es un mundo, y cada proceso puede ser único. A partir de Escuchar a la persona, puede que resulte adecuado proceder desde el Método de las 7 Sesiones de manera exclusiva; o puede que sea preciso combinarlo con otras técnicas. O tal vez, nos apoyemos únicamente en dichas otras técnicas, entre las cuales cabe destacar cuanto a continuación se expone.

NATUROPATIA

El abordaje naturopático es igualmente bien extenso, pues en sí mismo se constituye por la aplicación desde diversas disciplinas que, en común, presentan el uso de remedios naturales para, de un modo poco o nada invasivo, debiendo ser siempre adecuado al caso y respetuoso con la salud de la persona; no sólo se encarga de tratar la manifestación local de un problema, sino que además se pretende en primera instancia de reequilibrar el terreno orgánico en su conjunto. En este sentido, podría decirse que el consenso es unánime; paralelamente, ante una patología-problema (físico, emocional,…) casi siempre es imprescindible y/o adecuado realizar la depuración del organismo.

Tanto para ello, como para el abordaje del “trastorno” por el cual la persona decide ponerse en manos del terapeuta, se tendrá que valorar cuál, o cuáles, de las herramientas desde el enfoque de la Naturopatía serán las más adecuadas al caso y la persona. Son múltiples pero, entre otras, se pueden citar algunas de uso relativamente habitual; pero antes, respondamos a la pregunta que nos puede surgir, ¿y cómo saber qué es lo que precisa mi cuerpo o el caso en cuestión? En ocasiones esto resulta obvio nada más empezar a escuchar el caso y por la conexión que se establece con la persona; sin embargo, en otras ocasiones resulta importante apoyarse en técnicas que nos ayuden a ello de un modo más imparcial y objetivo.

En este caso se procedería mediante la Kinesiología, que consiste en un sistema de testaje neuromuscular que, a partir de un estímulo, sea dado por la persona objeto del trabajo o por el terapeuta, genera una respuesta inconsciente por parte del cuerpo de la persona testada. A partir de esas respuestas, el terapeuta puede descubrir los mecanismos que el cuerpo está utilizando para llegar al estado de desequilibrio en que se encuentra; una vez descubierto esto, se procede igualmente a definir, tal y como ya se ha explicado, cuál será el camino más adecuado para devolver a la persona al mayor estado de equilibrio posible. En otras palabras, y a grandes rasgos, se trata de una especie de “entrevista” al cuerpo en la que “se le pregunta” cuál es su problema, qué lo está originando, y cuál es la mejor vía para darle solución. Realmente es una herramienta fascinante por lo reveladora que puede llegar a ser, dado que podemos acceder a información tal como, desequilibrios energéticos, orgánicos, glandulares, en niveles de pH (acidosis o alcalosis), presencia de microorganismos con patogenicidad activa, existencia de intolerancias y/o alergias alimenticias (o de cualquier otro tipo), estados carenciales de nutrientes, identificación del origen de emociones atrapadas, programación de la estructura mental, etc. Tales asuntos podrían parecer fantasiosos si nos basáramos exclusivamente en la necesidad de las pruebas diagnósticas de los servicios oficiales de salud; pruebas que resultan ser indispensables en muchas ocasiones, o un complemento perfecto a razón de lo que nos atañe. Sin embargo, y precisamente por lo expuesto al inicio de esta entrada, no se trata de andar peleados echando culpas de un lado y otro, y menos aún cuando la salud está en juego. Con la mano dada, y en aras de la mejor de las cooperaciones en pro de bien para todos, he sido testigo cómo pruebas diagnósticas han corroborado lo que previamente he logrado obtener de información de la persona a través del testaje kinesiológico: cultivos microbiológicos identificando la presencia de patógenos específicos, analíticas de intolerancias mostrando muchas de las obtenidas mediante el test, estados de órganos, glándulas, glucosa, colesterol,… confirmándose en analíticas de sangre, etc. Haciéndose bien, suele ser plenamente certero. Y a partir de todo esto, nos ponemos de lleno a empezar con las posibles soluciones, de las cuales expondré a continuación aquellas con las que más suelo proceder por su eficacia, entre otras. No obstante, téngase en cuenta cosa importante, la mayor de las soluciones en la mayoría de los casos está en manos de la propia persona, sin lugar a dudas!!

PAR BIOMAGNETICO

Es posiblemente una de las técnicas terapéuticas más extraordinarias y eficaces de las últimas décadas. Su descubrimiento y desarrollo se debe principalmente al doctor Isaac Goiz, médico cirujano mexicano, que tras estudiar profundamente la aplicación, por parte de la NASA ya desde los años 70 al menos, de campos electromagnéticos a los astronautas para recuperarlos de las secuelas de sus viajes al espacio, es que empezó a desarrollar su teoría del Par Biomagnético como vía para recuperar la salud de los individuos ante las enfermedades o dolencias. Goiz afirma que las patologías suelen iniciarse en dos puntos relacionados entre sí que poseen las mismas características bioenergéticas, aunque estos se encuentren situados en distintos lugares del cuerpo. Asimismo, insiste que en toda patología mientras en uno de esos puntos se produce acidificación en el otro se produce alcalinización, y eso hace que en uno y otro lugar se puedan acumular los patógenos (virus, bacterias, parasitos, hongos); en cuyo caso, con la aplicación de pares de imanes en dichos puntos, donde los patógenos pueden estar afectando negativamente al organismo en ese momento, esta aplicación puede hacer que pierdan su capacidad patógena. No obstante, como cualquier terapia, no es la panacea, pues también hay que entender que los procesos que atraviesan los sujetos son muy personales.

El Par Biomagnético se apoya en el testaje kinesiológico, procediendo a través del “protocolo” de rastreo mediante puntos anatómicos que guardan relación con la localización de patógenos, los cuales han sido meticulosamente estudiados a fin de garantizar que, efectivamente, es “eso” lo que estamos tratando. ¿Cómo saberlo? Bueno, los más de 30 años que la experiencia otorgan, junto las pruebas clínicas pertinentes a fin de confirmar la evidencia, a lo que sumar los cientos de miles de casos por todo el mundo que han respondido satisfactoriamente, debe ser suficiente para saber que cuando estamos impactando el “par Ombligo – Hígado, estamos tratando una Escherichia Coli”; si a eso se le añade la suerte, dado el caso, de contar con el cultivo preciso que lo confirma, entonces la evidencia ya es más que incuestionable. Como ya mencioné anteriormente, desde mi propia experiencia personal, en los años que llevo aplicando la técnica del Par Biomagnético he tenido la suerte, en muchas ocasiones, de contar con los resultados de tales pruebas que confirman la certeza de los test realizados; luego la eficacia que los resultados muestran en múltiples casos, son capaces de aclarar las dudas de hasta quienes se muestran reacios en un primer momento.

¿Por qué dos simples imanes funcionan para recuperar la buena salud?

Sin entrar en detalles demasiado técnicos, pero a fin de que se logre entender en buena parte, sirve decir lo siguiente. De una parte, estamos constituidos por nuestro cuerpo orgánico, que es materia; la unidad esencial de la materia es el átomo (así como la unidad esencial del cuerpo podríamos decir que es una célula). Cada átomo está formado por electrones (polaridad negativa) y un núcleo a base de neutrones (carga neutra) y protones (polaridad positiva); la configuración de cada átomo es bien variopinta. Ahora, simplificando, de los electrones la electricidad (de ahí que compartan raíz en la palabra misma –electr…-), esto es lo que circula por los cables que llevan la electricidad a nuestros hogares, chorros electrones; así como descargas eléctricas que portan información salen de las neuronas viajando por el sistema nervioso hasta su destino, o en el corazón para lograr su latido. Todo campo eléctrico emite, a su vez, un campo magnético; de hecho, electricidad y magnetismo… son inseparables, pues lo uno entraña lo otro.

Por lo tanto, si de la unidad esencial que conforma nuestro cuerpo esto es emitido en toda regla, entonces cabe decir que “somos un campo electromagnético”, pues eso mismo es lo que estamos emitiendo en todo momento de un modo u otro (cuestión que guarda estrecha relación con lo que denominamos “aura”, pero este es tema del que nos ocuparemos en otro espacio). Es lógico pensar que, si somos puro magnetismo (ya ni que decir de la cantidad de veces que esto es empleado en el lenguaje para referirnos a lo que las personas son capaces de atraer enormemente, o de repeler, ¿verdad? ¿Cuestión de química? o, ¿de “imanes”? Y, ¿acaso no es lo mismo al fin y al cabo?), y parte de nuestros “circuitos electromagnéticos” se desequilibran… lo similar ayude a lo similar… y de ahí se derive que, la aplicación de adecuados campos magnéticos ayuden a equilibrar las cargas energéticas de nuestro cuerpo.

Luego sucede que, al descubrirse de la relación entre dicho magnetismo y los niveles de pH del organismo (acidez, neutralidad, alcalinidad), y por ende como se dijo, de esto con los patógenos, entre otros trastornos; supone una puerta abierta para actuar con eficacia sobre las patologías mediante la aplicación de pares de imanes que restableciendo el equilibrio electromagnético del cuerpo, supone restablecer el adecuado nivel de pH para cada parte correspondiente del organismo, y con ello, la acción eficaz frente los patógenos y las patologías, dado que le rompe las condiciones que los agentes patogénicos precisan para desarrollar su acción negativa sobre la salud.

Contraindicaciones del Par Biomagnético, ¿puede tratarse cualquier persona?

La mayor precaución que, a priori, se debe tener es, antes de proceder a la aplicación, tener la información precisa sobre la existencia, o no, de aparatos electrónicos en el organismo del sujeto, como por ejemplo marcapasos. En estos casos, no es que resulte un daño directo sobre la persona por parte de los imanes, sino debido a que dichos aparatos funcionan a unas determinadas frecuencias, la cercanía del imán podría alterar tal frecuencia, y con ello el funcionamiento del aparato, lo cual podría derivar en un perjuicio para el individuo. Siendo así, ¿resulta imposible tratar a tales personas? En realidad no, pues estos sujetos pueden recibir su sesión mediante la aplicación de los imanes sobre un “vehículo-testigo”; es decir, como si de una sesión a distancia se tratara, apoyándonos en otra persona (conocida o no, aunque siempre será preferible que guarden algún tipo de vínculo relativamente cercano) que sirve para vehiculizar la información, todo ello recibiendo los mismos beneficios que si se le aplicarán directamente.

Fuera de esta observación de suma importancia, no se conocen en absoluto efectos nocivos sobre la práctica terapéutica del Par Biomagnético desarrollado por el Dr. Goiz. Más bien todo lo contrario, pues se trata de un proceder completamente inocuo y nada invasivo para el cuerpo donde, si se establece la adecuada conexión entre la persona y el terapeuta respecto el testaje kinesiológico, y el profesional en cuestión se halla bien centrado y con la mejor de las intenciones para con el bien de su paciente o cliente, entonces se podrá acceder al flujo de información preciso para tratar cada caso según corresponda.

No hay margen para invenciones, si el test resulta efectivo y esclarecedor, el profesional “sólo” tiene que poner los pares de imanes donde el propio cuerpo de la persona le está indicando por medio de las respuestas neuromusculares respecto los puntos anatómicos que se van mencionando en correspondencia con cada par biomagnético. A veces sucede que la respuesta de la persona es un tanto “débil” y puede generar dudas; en estos casos es bien sencillo, pues toda duda queda resulta de inmediato… ante la duda, se coloca el imán en el punto en cuestión, si el cuerpo de la persona responde a ello entonces está claro, hay que impactar el par y así equilibrar las polaridades; que no emite respuesta alguna, entonces no hay par de imanes que poner en ese punto, así de sencillo. Un terapeuta poco honesto podría dedicarse a “llenar de imanes” a la persona haciéndola creer que está descuadrada por completo constantemente, generando así la necesidad y dependencia de sesiones y más sesiones. Sin embargo, el Par Biomagnético del Dr. Isaac Goiz no es una técnica que suela requerir de numerosas sesiones, todo lo contrario, a veces incluso con una sola sesión es más que suficiente, habitual pueden ser 2, 3 ó 4 sesiones más o menos espaciadas entre sí, pero más de esto sólo se da, frecuentemente y si acaso, en procesos muy delicados o en casos más complejos que van “más allá de un catarro”.

Por ello, la profesionalidad y la confianza han de ser consideradas como algo muy sagrado para el buen funcionamiento de la consulta y el bien mutuo para con las personas a las que se sirve de ayuda.

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NUTRICION ORTOMOLECULAR

Linus Pauling, químico y bioquímico estadounidense (entre otras disciplinas) es considerado como el “padre” de la Terapia Ortomolecular; este Premio Nobel de Química se encargó de investigar profundamente las formas terapéuticas de los nutrientes y de elaborar, por así decirlo, los planes para llevarlo a cabo con garantías y seguridad, aunque el Premio Nobel le fuera otorgado por otros asuntos, más relacionados con la descripción que hizo sobre los enlaces químicos.

Todos los días ingerimos alimentos que nos aportan los nutrientes precisos para mantener nuestro cuerpo en el mejor estado posible (y no sólo me refiero al cuerpo físico, pues como bien es sabido, existen muchos nutrientes que repercuten en la salud emocional, por ejemplo); de ahí que en las etiquetas de los productos alimenticios veamos, al menos en parte, los valores nutricionales que éstos aportan, en relación con los valores de referencia que se estiman ser los necesarios de aportación diaria, para evitar que se produzcan déficits o carencias de nutrientes en el organismo, cuestión que de darse, derivaría tarde o temprano en desequilibrios orgánicos más que manifiestos.

Este es un tema bastante amplio y complejo, a la par que hermosísimo de saber cómo funciona nuestro cuerpo y para qué sirve cada uno de los nutrientes que lo componen. Por ello, en la sección correspondiente me ocuparé de explicarlo en cierto grado, para quien quiera profundizar un poco más en este fascinante mundo. No obstante, y para tratar lo que ahora nos ocupa, sirvámonos de saber que los nutrientes (dígase… vitaminas, minerales, hidratos de carbono, aminoácidos, grasas, enzimas, etc.) no sólo nutren para construir el cuerpo, sino que precisamente, en ese proceso de nutrir, cumplen funciones terapéuticas de vital importancia; por lo tanto, su administración en dosis más elevadas que las cantidades diarias recomendadas, puede cumplir un papel fundamental frente el problema, trastorno o patología que pueda estar aquejando una persona. En este sentido, podríamos decir que, no es lo mismo dotar al organismo de manera adecuada de cantidades elevadas de ciertos nutrientes, de los cuales disponga a su antojo para su uso a conveniencia en un momento de necesaria intensidad, por cuanto pueda suponer la reparación imprescindible de una zona concreta del cuerpo en ese preciso instante; que, sin embargo, dotarlo a partir de mínimos que tendrán que repartirse en todo el conjunto orgánico, y que si se emplearan esos mínimos en la zona concreta que resulta imprescindible, sea a costa de privar el resto de partes de dichos nutrientes, con el consiguiente posible perjuicio que de ello pudiera derivar si esta práctica se prolongara en el tiempo; y es que el cuerpo, en momentos cruciales, siempre tenderá a proteger lo vital en contra de aquellas partes que considera menos importantes.

Está práctica, por natural que sea, no es inocua cien por cien. Quiero decir, no es ni sensato ni adecuado, que una persona por su cuenta propia y sin conocimiento alguno decida atiborrarse a nutrientes de cualquier manera. Muchos de los cuales se eliminan si se encontraran en exceso, pero otros pueden tender a acumularse, y esto en según qué nutrientes y cantidades, podría derivar en riesgo de toxicidad si no cesara la administración indebida, en otros casos podrían producirse interacciones o interferencias con otros medicamentos o patologías pudiendo resultar nefasto para la salud, o también podría ser contraproducente en alguna etapa de la vida (crecimiento, climaterio,…). En otro sentido, la combinación de nutrientes responde a un orden sinérgico de perfecto equilibrio dado por la naturaleza en sí misma; con esto se quiere decir que, por ejemplo, supongamos el caso de tomar prolongadamente un aminoácido o vitamina del grupo B de manera aislada; tanto los aminoácidos como las vitaminas del complejo B guardan en sus cantidades una relación de equilibrio para que el funcionamiento sea óptimo. Resulta que su administración prolongada de manera aislada podría producir desequilibrios en las proporciones en que las distintas vitaminas del grupo B tienen que encontrarse para un uso óptimo por parte del organismo, por ejemplo; y así en muchos otros casos.

En cambio, apoyarnos terapéuticamente en la Nutrición Ortomolecular de manera adecuada y si fuera preciso para el caso, no cabe duda alguna que reportará en beneficios notorios para la buena salud de los individuos, tal y como se recoge de manera evidente en innumerables estudios científicos. Para corroboración de ello, basta con visitar PubMed, base de datos donde son publicados la inmensa mayoría de los estudios científicos que existen. Si nuestro cuerpo es un recipiente donde convergen cantidades enormes de estos nutrientes que, además, lo conforman; entonces, si así correspondiera para restablecer y/o mantener la salud, ¿no es lógico darle al cuerpo aquel “combustible” que usa para mantenerse equilibrado y vital?

FITOTERAPIA – El Poder de la Naturaleza y sus Plantas Medicinales

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha tenido fijación por el mundo natural, a tal punto que, la mayoría de “inventos” desarrollados a lo largo de los siglos, no dejan de ser, de un modo u otro, una fiel representación de su homólogo en la naturaleza. En este sentido, igualmente, es que surgen los propios medicamentos modernos a partir del estudio científico para lograr, incluso sintéticamente hablando, el comportamiento terapéutico que tienen ciertas moléculas en multitud de plantas medicinales.

Bien por instinto, bien por fruto de la observación del comportamiento de los animales frente sus propios males, los humanos hemos acudido a ciertas plantas, o ciertas partes de las plantas, en busca de “ese bálsamo reparador”, a fin aliviar los males que aquejamos. Obviamente, no todas las plantas sirven, las hay incluso verdaderamente tóxicas; tampoco valen todas las partes de la planta, pues en ocasiones, la acción fitoterápica se encuentra únicamente en las semillas de la misma, por ejemplo. Antaño, nuestros ancestros más primitivos, disponían de la experiencia para comprobar los efectos que le producían; si le resultaba eficaz no cabe duda que repetiría y sabría dónde acudir para tratarse en caso necesario. Como es lógico pensar, estas experiencias se transmitirían generación tras generación, para asegurar en todo lo posible la salud de las personas o la recuperación de la misma; no hay mayor evidencia de la eficacia de algo que su uso por miles y miles de años cuando, además, los resultados así lo demuestran, y así hasta alcanzar nuestros días donde, no obstante, la profundidad de los estudios ha venido permitiendo verificar muchísimas de estas bondades que aportan las plantas que nos ofrece la Naturaleza, así como las precauciones que deben tenerse con ellas; en gran medida, sea dicho, gracias a la evolución tecnológica de los instrumentos con los que llevarlos a cabo.

¿Sabías que sólo de las acciones medicinales del ajo existen más de 1000 estudios que confirman la veracidad de su eficacia? O que, por ejemplo, hasta bien reciente se pensaba que el aguacate era “malo” para el colesterol debido a su alto contenido en grasas pero que, ahora se sabe, que es todo lo contrario, que posee un efecto terapéutico espectacular pues dichas grasas son de las denominadas poliinsaturadas, en gran medida y rico en omegas, contribuyendo a aportar HDL (“colesterol bueno”) y a reducir el “colesterol malo”, LDL; entre otros muchos beneficios que nos aporta este excelente fruto del que, hasta la pipa es sabido que contiene elementos muy interesantes desde el punto de vista terapéutico y nutricional… no es de extrañar que algunas culturas en el mundo consideraran este árbol como una deidad hace algunos siglos (ejemplo de ello fueron los Mayas, entre otros), y no se equivocaban a tal respecto, teniendo en cuenta las maravillas que aporta la Naturaleza por vía de éste.

El catálogo a disposición es enorme, y la evolución de los remedios es considerable debido, a su vez, a la evolución de la investigación científica. Desde la Fitoterapia podemos abordar con garantías infinidad de trastornos en la salud, para ello podemos apoyarnos en recomendaciones que pueden ir desde tisanas (infusiones, decocciones,…), aceites esenciales, hasta productos más complejos, desarrollados por laboratorios certificados y de dilatada experiencia, que emplean las plantas medicinales persiguiendo el fin terapéutico que es propósito. No obstante, mi filosofía es la de evitar, en lo posible, el atiborrar a la persona a productos, procurando minimizar el impacto en su bolsillo… proceder con el adecuado equilibrio que fomente bien para todas las partes es una cuestión vital.

Tenemos que ser muy responsables a la hora de proceder desde la Fitoterapia (igual que en Ortomolecular, como se indicó en el apartado correspondiente), si bien es cierto, la mayoría de fitoterápicos no suelen presentar problema alguno; en cambio, en otros casos, una administración inadecuada podría derivar en grados de toxicidad innecesarios, o en otro sentido, producir interacciones con otros medicamentos alopáticos que una persona pueda estar tomando en ese momento, ya sea inhibiendo su acción o potenciándola, lo cual es algo verdaderamente delicado… Pensemos por un momento, ¿en qué le beneficiaría a una persona tomar un remedio, que por natural que sea, resultase que este anula la acción antitrombótica del medicamento que tiene prescrito por parte de su médico de manera crónica? Si el sujeto no conoce de esta situación, y tampoco se le hubiera informado de ello, por el motivo que sea, simplemente despiste o desconocimiento, sin maldad alguna, quede claro; acaso si esta situación se demorase en el tiempo, ¿no podría estar poniendo en juego su salud por aumentar el riesgo trombótico dada la inhibición del medicamento para ello?

Que conste, no se pretende ni demonizar ni generar alarmismos o miedos de ningún tipo, el proceder adecuado hace que una forma terapéutica sea más segura; la pretensión a este respecto es la de hacernos plenamente conscientes y responsables para con nuestros propios procesos terapéuticos. De ahí que es de suma importancia por parte de los terapeutas recabar la información precisa, así como por parte de quienes van a recibir la terapia en cuestión, el asegurarse de poner en conocimiento al terapeuta de todos estos aspectos tan vitales, y así evitar males mayores. Cuando hablamos de Fitoterapia, no se trata de poner una bolsita de infusión de manzanilla que vendrá bien a nivel digestivo; sí, está claro que esto también es usar una planta medicinal como es la manzanilla; pero cuando hacemos referencia al poder terapéutico de éstas, habitualmente es a costa de administrar dosis mucho más elevadas que una “simple bolsita”, ya sea a través de hierbas medicinales directamente, o a partir de productos que contienen sus principios activos guardando el adecuado equilibrio que respeta los estados sinérgicos naturalmente presentes en las plantas y que contribuyen a que, en condiciones “normales”, estos sean más seguros y reporten en un bien para la salud de los individuos.

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